He encontrado en internet el soneto que Borges le dedicó a Spinoza, aquel joven que, negándose a comprometer su libertad intelectual, rechazó las cátedras que se le ofrecieron, y se ganó humildemente la vida como óptico puliendo lentes en su cabaña.
Mientras tanto, pule que pule, nos enseñó cómo esta aparente complejidad del mundo que nos envuelve no es tal si prescindimos del engaño del tiempo, nos enseñó qué bien se percibe que todo proviene de una sola y misma sustancia si lo vemos desde el punto de vista de la eternidad, que no hay azar, que todo en el mundo material ha de estar determinado, cómo la ética, cómo el hombre, Dios, el Mundo... en fin.
Creo que los académicos deberían ponerse a revisar esa horrible palabra moderna: monismo, que expresa Spinoza con tanta belleza y tanta verdad en el laberinto de sus escritos, explicándonos que todo es igual a todo, continuamente, no hay bien ni hay mal, que el suntuoso mundo que nos rodea y su complejidad es un reflejo del infinito, de la nada, una manifestación caprichosa de eso que él llamaba Dios, todo apenas una ilusión incluida cómo no nuestra propia vida... y en definitiva muchísimas otras ideas (desmitificadoras, terribles o liberadoras, según el temperamento) que Borges resume maravillosamente en su soneto.
SONETO A SPINOZA
Las traslúcidas manos del judío
labran en la penumbra los cristales
y la tarde que muere es miedo y frío.
(Las tardes a las tardes son iguales.)
Las manos y el espacio de jacinto
que palidece en el confín del Ghetto
casi no existen para el hombre quieto
que está soñando un claro laberinto.
No lo turba la fama, ese reflejo
de sueños en el sueño de otro espejo,
ni el temeroso amor de las doncellas.
Libre de la metáfora y del mito,
labra un arduo cristal: el infinito
mapa de Aquél que es todas sus estrellas
Saludos.
(mio tio está hecho un toro, más déspota que nunca. El cáncer podrá matarlo, pero solamente la muerte va a poder con él. Qué carácter tiene. Me dijo nada más verme: "Vaya joder cúanto pelo has perdido, coño")
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sábado, 2 de julio de 2011
domingo, 26 de junio de 2011
Bach
Bueno ahora que me han enseñado a insertar videos quiero poner este, una de mis piezas musicales favoritas. El estallido de la música tras los primeros segundos de silencion aun me estremece, los monólogos del violín después, sus ensimismamientos y sus estallidos con la orquesta.
Si tengo el día (porque la música suena solamente cuando quiere) aun me hace soltar alguna lágrimita.
Hubo tiempo en el que no me importaba otra cosa que fumar porros y escuchar música. Hoy en día quizá ya esté envilecido, sea demasiado cobarde para entregarme así. El caso es que este primer movimiento que cuelgo aquí es algo realemente importante en mi vida.
(el segundo y tercer movimientos también son maravillosos)
Saludos.
Si tengo el día (porque la música suena solamente cuando quiere) aun me hace soltar alguna lágrimita.
Hubo tiempo en el que no me importaba otra cosa que fumar porros y escuchar música. Hoy en día quizá ya esté envilecido, sea demasiado cobarde para entregarme así. El caso es que este primer movimiento que cuelgo aquí es algo realemente importante en mi vida.
(el segundo y tercer movimientos también son maravillosos)
Saludos.
miércoles, 22 de junio de 2011
Sueño con serpientes
Hace años que escuché esta canción. No era de mis favoritas. Hoy de repente he entendido claramente qué quería decir Silvio.
Me avergüenzo un poco la verdad, de mi torpeza, no haberla entendido antes así como ahora la entiendo.
Creo que he aprendido además a colgar videos.
http://www.youtube.com/watch?v=I6OUMPZqijM&feature=related
(no, no he aprendido pero copio el enlace)
Saludos
Me avergüenzo un poco la verdad, de mi torpeza, no haberla entendido antes así como ahora la entiendo.
Creo que he aprendido además a colgar videos.
http://www.youtube.com/watch?v=I6OUMPZqijM&feature=related
(no, no he aprendido pero copio el enlace)
Saludos
sábado, 24 de julio de 2010
La palabra es todo
He leido esta mañana un artículo atinadísimo de Victor Gómez Pin. Como no creo que vaya a escribir hoy os pego el enlace:
http://www.elboomeran.com/upload/ficheros/autores/ar
ticulogomezpin.pdf
Un saludo, y feliz fin de semana a todos.
http://www.elboomeran.com/upload/ficheros/autores/ar
ticulogomezpin.pdf
Un saludo, y feliz fin de semana a todos.
sábado, 17 de julio de 2010
ambición y "humildad"
Examínate en el instante en que la ambición te atenaza, cuando ya es fiebre; después diseca tus «accesos». Comprobarás que están precedidos por síntomas curiosos, por un calorcillo especial que no dejará de seducirte ni de alarmarte. Intoxicado de porvenir por haber abusado de la esperanza, te sentirás súbitamente responsable del presente y del futuro en el corazón de la duración, cargada de tus estremecimientos, y en cuyo seno, agente de una anarquía universal, sueñas estallar. Atento a los acontecimientos de tu cerebro y a las vicisitudes de tu sangre, embebido en tu perturbación, espías y adoras sus signos. Si la locura política -fuente de trastornos y de malestares sin igual- ahoga, por una parte, la inteligencia, por otra favorece los instintos y te sumerge en un caos saludable. La idea del bien, y sobre todo del mal, que te figuras llevar a cabo, te regocijará y exaltará; y será tal el tour deforce, el prodigio de tus achaques, que ellos te convertirán en dueño de todos y de todo.
Sentirás a tu alrededor una perturbación análoga en los que estén carcomidos por la misma pasión. Y mientras la padezcan serán irreconocibles, presas de una embriaguez distinta a todas las demás. Todo cambiará en ellos, hasta el timbre de su voz. La ambición es una droga que convierte al que le es adicto en un demente potencial. Quien no haya observado esos estigmas -ese aire de animal trastornado, esos rasgos inquietos y como animados por un éxtasis sórdido- ni en sí mismo ni en ningún otro, permanecerá ajeno a los maleficios y a los beneficios del Poder, infierno tónico, síntesis de veneno y de panacea.
Imagina ahora el proceso inverso: la fiebre desaparece y te sientes otra vez desencantado, normal en exceso. No más ambiciones, no más posibilidades, pues, de ser algo o alguien; la nada en persona, el vacío encarnado: glándulas y entrañas clarividentes, huesos desengañados, un cuerpo invadido por la lucidez, puro en sí mismo, fuera de juego, fuera del tiempo, sujeto a un yo congelado en un saber totalsin
conocimientos. ¿Dónde encontrar el instante que se escapó?, ¿quién te lo devolverá? Por todas partes, frenética o embrujada, hay una muchedumbre de anormales a quienes la razón ha abandonado y vienen a refugiarse cerca de ti, el único que comprendió todo, espectador absoluto, perdido entre los engañados, reacio para siempre a la farsa unánime. Como el intervalo que te separa de los otros no deja de agrandarse, llegas a preguntarte si no habrás percibido una realidad desconocida para los demás. Revelación ínfima o capital, su contenido permanecerá oscuro para ti. De lo único que estarás seguro es de tu ascensión hacia un equilibrio insospechado, promoción de un espíritu que se ha apartado de la complicidad con otro. Indebidamente sensato, más ponderado que todos los sabios, así aparecerás ante ti mismo. Y si acaso todavía te asemejas a los locos que te rodean, sentirás, no obstante, que una insignificancia te distinguirá de ellos para siempre; esta sensación, o esta ilusión, hace que, aunque ejecutes los mismos actos que ellos, no les imprimas ni el mismo ímpetu ni la misma convicción. Hacer trampas será para ti una cuestión de honor y la única manera de vencer tus «accesos» o de impedir su retorno. Si para ello has tenido necesidad de una revelación, o de un hundimiento, deducirás que los que no han atravesado por una crisis similar se abismarán cada vez más en las extravagancias inherentes a nuestra raza.
¿Se dan cuenta de la simetría? Para transformarse en un hombre político, es decir, para adquirir el corte de un tirano, es necesario un trastorno mental; para dejar de serlo, se impone otro trastorno: ¿no se tratará, en el fondo, de una metamorfosis de nuestro delirio de grandeza? Pasar de la voluntad de ser el primero en la ciudad a la de ser el último en ella, es cambiar, mediante una mutación del orgullo, una locura dinámica por una locura estática, un género de enfermedad tan insólito que la renuncia que lo precede, y que tiene que ver más con el ascetismo que con la política, no forma parte de nuestros propósitos.
Cioran, Historia y Utopía.
Sentirás a tu alrededor una perturbación análoga en los que estén carcomidos por la misma pasión. Y mientras la padezcan serán irreconocibles, presas de una embriaguez distinta a todas las demás. Todo cambiará en ellos, hasta el timbre de su voz. La ambición es una droga que convierte al que le es adicto en un demente potencial. Quien no haya observado esos estigmas -ese aire de animal trastornado, esos rasgos inquietos y como animados por un éxtasis sórdido- ni en sí mismo ni en ningún otro, permanecerá ajeno a los maleficios y a los beneficios del Poder, infierno tónico, síntesis de veneno y de panacea.
Imagina ahora el proceso inverso: la fiebre desaparece y te sientes otra vez desencantado, normal en exceso. No más ambiciones, no más posibilidades, pues, de ser algo o alguien; la nada en persona, el vacío encarnado: glándulas y entrañas clarividentes, huesos desengañados, un cuerpo invadido por la lucidez, puro en sí mismo, fuera de juego, fuera del tiempo, sujeto a un yo congelado en un saber totalsin
conocimientos. ¿Dónde encontrar el instante que se escapó?, ¿quién te lo devolverá? Por todas partes, frenética o embrujada, hay una muchedumbre de anormales a quienes la razón ha abandonado y vienen a refugiarse cerca de ti, el único que comprendió todo, espectador absoluto, perdido entre los engañados, reacio para siempre a la farsa unánime. Como el intervalo que te separa de los otros no deja de agrandarse, llegas a preguntarte si no habrás percibido una realidad desconocida para los demás. Revelación ínfima o capital, su contenido permanecerá oscuro para ti. De lo único que estarás seguro es de tu ascensión hacia un equilibrio insospechado, promoción de un espíritu que se ha apartado de la complicidad con otro. Indebidamente sensato, más ponderado que todos los sabios, así aparecerás ante ti mismo. Y si acaso todavía te asemejas a los locos que te rodean, sentirás, no obstante, que una insignificancia te distinguirá de ellos para siempre; esta sensación, o esta ilusión, hace que, aunque ejecutes los mismos actos que ellos, no les imprimas ni el mismo ímpetu ni la misma convicción. Hacer trampas será para ti una cuestión de honor y la única manera de vencer tus «accesos» o de impedir su retorno. Si para ello has tenido necesidad de una revelación, o de un hundimiento, deducirás que los que no han atravesado por una crisis similar se abismarán cada vez más en las extravagancias inherentes a nuestra raza.
¿Se dan cuenta de la simetría? Para transformarse en un hombre político, es decir, para adquirir el corte de un tirano, es necesario un trastorno mental; para dejar de serlo, se impone otro trastorno: ¿no se tratará, en el fondo, de una metamorfosis de nuestro delirio de grandeza? Pasar de la voluntad de ser el primero en la ciudad a la de ser el último en ella, es cambiar, mediante una mutación del orgullo, una locura dinámica por una locura estática, un género de enfermedad tan insólito que la renuncia que lo precede, y que tiene que ver más con el ascetismo que con la política, no forma parte de nuestros propósitos.
Cioran, Historia y Utopía.
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